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Desorden

La gran proeza

Hace unos pocos meses conseguí, en compañía de mi buen amigo Claudio, una de las mayores gestas deportivas jamás imaginables, algo tan solo comparabla a ganarle un Tour a Lance Armstrong. Conseguimos vencer en un partido de tenis a la pareja formada por mis no menos buenos amigos Ezquer y Meno.
"Oh, oh... has ganado un partido de tenis de aficionados, oh, guau, estoy impresionado..." direis ironicamente. Lo que no sabeis es que desde el primer partido que jugamos los cuatro juntos, en tercero de carrera, hara unos cuatro años (cuatro ya? puf, como pasa el tiempo) jamás habiamos conseguido vencerles. Una vez ganamos un set y lo celebramos como si fuera la final de la copa Davis.
Habeis de entender que Ezquer es una maquina de jugar a tenis. Es un tipo alto, grande y fuerte, un gran deportista, que incluso llego a jugar la liga ASOBAL con el Portland San Antonio (tiene una estadistica del 100% en tiros desde los 7 metros: uno que tiró y lo metió). Cuando sube a la red es practicamente impasable. Y su hambre de victoria es tal que incluso cuando va ganando por 6-0, 6-0 se cabrea por perder un tanto. Vencerle se habia convertido en algo mas que en un objetivo para Claudio y para mi. Era una obsesion, un deseo, una meta de nuestras vidas. Sabiamos que habria un antes y un despues tras ese momento histórico con el que soñabamos, y que creiamos inalcanzable.
Pero hace unos meses sucedio. No se muy bien que ocurrio, por que ni Ezquer jugó especialmente mal, ni nosotros dos jugamos especialmente bien. Simplemente las bolas que antes se iban fuera entraban, y los juegos que antes perdiamos tontamente los ganamos. La batalla fue dura, y finalmente Claudio y yo vencimos, por primera vez, a Ezquer. El resultado final: 6-1, 6-4, 7-5. Este resultado ha sido coreado en todas las cenas posteriores a ese momento, y quedara grabado a fuego en nuestro recuerdo.
Pero no terminó ahi la proeza. Quedaba por ver si había sido casualidad, un dia de suerte, alineamiento de planetas o que... Ayer tocaba revancha. Ezquer cambió de pareja, puesto que Meno ahora se encuentra en Madrid. El elegido para el retorno de Ezquer al olimpo de los dioses del tenis fue Chetín. Los dias anteriores hubo muchos cruces de declaraciones que caldearon el ambiente.
Por suerte, yo habia visto Kill Bill el dia anterior y tenia en mente una idea continuamente: "Durante la batalla, el guerrero Samurai solo piensa en la derrota de su enemigo". Le indiqué esta doctrina a Claudio y nos dispusimos a pelear contra lo imposible, la utopia máxima: ganarle dos partidos seguidos a Ezquer. Si lo conseguiamos, el olimpo de los dioses del tenis sería nuestro, y el infierno para Ezquer.
El principio del partido no pudo ser menos prometedor: 3-0 a favor de Ezquer en el primer set. Pero cuando pareciamos heridos de muerte resurgimos de nuestras cenizas cual ave fenix y llevamos a cabo otra gran hazaña que se sumó a las anteriores: le hicimos DIEZ juegos seguidos a Ezquer. Resultado en ese momento: 6-3, 4-0 a nuestro favor. El partido estaba en nuestras manos. Y en efecto, asi fue. Llegamos al final del partido con el resultado 6-3, 6-1, 6-1. Habiamos vuelto a vencer, pero aun estaba en nuestras manos la posibilidad de conseguir una proeza aun mayor. Ezuqer nos desafio: "El que gane el proximo set lo gana todo". Claudio y yo nos miramos, y no lo dudamos. Adelante, el olimpo nos espera con los brazos abiertos.
El cuarto set fue la mayor de las batallas jamás vistas en las pistas deportivas del Sario. Claudio y yo conseguimos ventaja rapidamente, pero Ezquer, herido en su orgullo como jamás le habiamos visto consiguio remontar hasta un 4-5 a nuestro favor, con servicio de Ezquer. Teniamos que ganar el siguiente juego, o ezquer se creceria hasta tal punto que vencerle se convertiria en tarea imposible. Nuestro ingreso en el Olimpo se empañaría. No podia ser.
Ese ultimo juego fue dramatico. Cada pelota era peleada como si nuestras vidas dependieran de ese tanto. Los riesgos estaban calculados al milimetro. Un error se pagaria demasiado caro. El destino estuvo de nuestro lado. Una pelota franca, que suponia para Ezquer la victoria en ese juego, la falló incomprensiblemente, perdonandonos la vida, y dandonos la oportunidad para vencerle. No la desaprovechamos. Al terminar el partido Claudio y yo hicimos oficial nuestro ingreso entre las grandes leyendas del tenis. Nadie puede vencernos. Un nuevo numero sera coreado en las cenas:

Todos juntos!!!! 6-3, 6-1, 6-1, 6-4!!!!!

1 comentario

Ezquernoesdeustarroz -

Ahora toca la revancha de Meno. A ver si va ser él quien os gane...